Les escribo desde Madrid, donde desde hace una semana estamos grabando nuestro “Camino por andar”, segundo disco del grupo onubense Och8 Vientos. Y aunque las sesiones de grabación se están prolongando durante largas jornadas de trabajo, nos sentimos gratificados no tan sólo por cómo va marchando todo, si no también por todo el apoyo a través de las numerosas llamadas teléfono y de los correos electrónicos que recibimos a diario. Gracias por todas las muestras de cariño: sentimos a Huelva y a nuestra gente más cerca de nosotros. No obstante nos separan ahora mismo más de 600 kilómetros.
A pesar de haber estado en multitud de ocasiones en la capital, en esta ocasión la visita sólo conlleva compromiso y trabajo. Y sinceramente, Madrid oferta una gran cantidad de propuestas más que interesantes. Pero antes está el deber: una responsabilidad con todos los que habéis asistido y acudiréis a nuestros conciertos, a los que a pesar de la distancia os preocupa nuestro proyecto, haciéndolo también parte de vuestras vidas, a quienes cuando escuchen el resultado laborioso y sonoro de los días calurosos de julio del 2009 en un estudio madrileño conciban nuestra música como algo bien hecho y que les hace sentir, tener mayor sensibilidad por las pequeñas cosas de la existencia terrenal.
En nuestras canciones se reflejan todas aquellas sensaciones albergadas en los largos paseos por las playas de Punta Umbría, las vivencias infantiles por las calles de Huelva, por sus barrios y por sus gentes. De la misma manera, nuestras vidas y las de las personas de nuestro contexto también tienen cabida en las composiciones. Pero no es tan sólo algo premeditado. Es decir, en el proceso de la misma expresión musical también existen una importante carga de sentimientos y recursos originados por nuestras propias vivencias. Advirtiendo que es una cuestión compleja, llegaríamos a rozar los objetivos propuestos si consiguiéramos que algunos de los mortales hicieran una lectura extensa y profunda de cómo en un pedacito de música van multitud de elementos.
El problema coexiste en el uso y en el concepto superficial que tenemos de arte en general y de la música en particular. En todos los momentos en los que las diferentes proposiciones musicales se ofrecen a los oyentes, debe existir una reflexión sobre esta misma. No deberíamos de dejar que el tan rico mensaje que transporta una simple copla quede en el mayor de los ostracismos, únicamente por el desempleo de unos sencillos esquemas que nos posibilitarían un mayor disfrute, pensando egoístamente, y un entendimiento mejor de la obra, pensando en los artistas.
Artistas que se dejan parte de sus pretensiones exclusivamente en el poder de la expresión musical para comunicarse con la mayoría de sus congéneres. Tal y como están las cosas, y a día de hoy, con tanto mal uso de la diferentes formas de comunicación, creemos que los lenguajes artísticos permiten una transmisión más pura y claramente inmejorable, por lo menos en lo que al ser humano se refiere. Esto no es un simple alegato o un pretexto. Entendemos un concepto de vida defendible durante siglos por culturas ajenas entre sí, formas y condicionantes cercanos por afinidad en cuanto a criterios humanistas, y profesados desde la satisfacción propia.
Es en todo esto en lo que, desde un punto de vista más metafísico, se fundamenta nuestro trabajo. Madrid nos ha acogido durante estas semanas, pero estamos deseando volver para poder mostrarles lo que estamos construyendo. Con toda la honestidad del mundo, tan sólo queremos compartirlo con quien este predispuesto a hacer un ejercicio de percepción musical. Sois tantos los que están acompañándonos en este caminar, que no nos sentimos desguarnecidos en ningún instante. Aun pecando de reiterar constantemente lo mismo, nos encantaría exteriorizar nuestro gratitud y corresponder con todo aquel que está a nuestro lado. No os podéis ni imaginar todo lo que supone para nosotros.
Todo lo que empieza tiene un final, como todo en esta vida; y después de estas semanas con ustedes, queridos lectores, ponemos un hasta muy pronto con esta recapitulación de nuestros afectos, queriendo ser correspondidos con el medio que nos ha permitido tenedles informados constantemente de los progresos dentro del proyecto “Och8 Vientos”. Muchas gracias a Andrés, a José Carlos, a Rafa, y a toda la gran familia que hacen posible cada día este inmenso diario de información onubense que es El Mundo Huelva Noticias. Vosotros sois ya parte de Och8 Vientos y de este segundo disco. Esperamos que os sintáis orgullosos de nosotros.
